Ciencia

En los últimos años la investigación científica que demuestra los beneficios del yoga ha aumentado exponencialmente.

Una revisión realizada entre 2003 y 2013 demostró que, durante esos 10 años, los estudios sobre los beneficios del yoga casi se habían triplicado (pasando de 169 a 486), siendo la investigación relacionada con el cáncer la muestra más clara de este crecimiento (con más de una docena de revisiones sistemáticas o metaanálisis publicados solo en 2013).

Aunque aún preliminar, la evidencia clínica ha sido suficiente para que el 70% de los Institutos Nacionales de Cáncer de los EEUU la ofrezcan y el 90% la recomienden (datos del 2016).

Como consecuencia, la American Society of Clinical Oncology (ASCO) y la Society of Integrative Oncology (SIO), entre otras, recomiendan esta práctica para reducir la ansiedad, el estrés, la depresión, la alteración del ánimo y mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos. Prácticamente todos los centros clínicos relevantes de Estados Unidos ofrecen actualmente yoga a sus pacientes. A nivel europeo, desde que en 1998 el prestigioso Instituto Karolinska realizase el primer estudio para valorar sus beneficios, el yoga se ha implantado en más de 300 hospitales de los países nórdicos. El NHS (Nacional Health Service británico) acaba de incorporarlo en 2019 como “prescripción social”. El crecimiento del yoga como prescripción médica, además, ha hecho que prestigiosos centros clínicos, como el citado Instituto Karolinska o la Clínica Mayo, hayan incluido el estudio de sus efectos en sus currículos médicos.

El mayor estudio realizado hasta la fecha, presentado en el 47° encuentro anual de la American Society of Clinical Oncology por Lorenzo Cohen, Ph.D., profesor y director del Integrative Medicine Program de MD Anderson, demostró las mejoras que la práctica de Yoga reportó a un grupo de mujeres en fase I-III de cáncer de mama en comparación con un grupo que había realizado simples estiramientos:

  • Mayor regulación de las hormonas del estrés
  • Mayor regulación de las funciones físicas
  • Mayor calidad de vida y salud en general
  • Menos fatiga
  • Mayores capacidades para encontrar sentido a la experiencia del cáncer y la propia vida
  • Mayores capacidades para continuar con la vida diaria.

La mejora de la salud física y psicológica que esta práctica promueve, ha hecho que la Harvard Medical School recomiende a las aseguradoras sanitarias cubrir terapias de prevención de la salud de bajo coste y evidencia probada como el yoga.

El yoga constituye una práctica con un retorno altamente positivo a la inversión y tiene, en consecuencia, un gran potencial para ahorrar costes al sistema sanitario. La Harvard Medical School, en colaboración con el Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine del Massachusetts General Hospital, realizó un estudio en el que demostró que las personas que habían seguido un programa que combinaba la psicología positiva con el yoga habían utilizado un 43% menos los servicios sanitarios respecto el año anterior.

Una muestra de la relevancia que la comunidad médica empieza a dar al yoga es la publicación del libro The Principles and Practice of Yoga in HealthCare (2016), un compendio editado, entre otros, por el citado doctor Lorenzo Cohen y el doctor Sat Bir Sing Khalsa (profesor de la Harvard Medical School). En él, 60 científicos analizan los estudios biomédicos que demuestran el potencial del yoga en diferentes condiciones de salud (salud mental, condiciones músclo-esqueléticas y neurológicas, condiciones del sistema endocrino, condiciones cardio-respiratorias, cáncer y poblaciones especiales como pediatría, geriatría, obstetricia y ginecología, y el yoga como prevención).

El Memorial Sloan Kettering Cancer Center cita en su página web los beneficios del yoga (con sus respectivos estudios):

  • Reducción del estrés y la depresión
  • Reducción del miedo y la ansiedad
  • Mejora de la gestión de los diferentes síntomas psicológicos asociados al cáncer
  • Reducción de la fatiga y los sofocos en la menopausia inducida
  • Aumento del vigor y del bienestar general
  • Estimulación del sistema inmunológico
  • Fortalecimiento y flexibilización de la musculatura y las articulaciones, reducción del dolor articular y aumento del rango de movimiento
  • Fortalecimiento del sistema óseo y estimulación de la creación de hueso de forma segura
  • Reducción de la inflamación y del dolor
  • Reducción del insomnio y de la medicación asociada
  • Aumento del consumo de oxígeno y de su circulación por el cuerpo
  • Relajación del sistema nervioso, fomento de la lucidez y de la fortaleza ante situaciones imprevistas o nuevas
  • Fortalecimiento de la mente, entrenándola a disminuir los pensamientos negativos y a aumentar los sentimientos de calma
  • Fomento de la autoconsciencia somática, educando en la experiencia del equilibrio y la calma, facilitando la identificación de síntomas potencialmente problemáticos
  • Fortalecimiento de la autoestima y mejora del estado de ánimo
  • Mejora de la calidad de vida
  • Aumento de la sensación de control sobre la enfermedad y sobre la propia vida
  • Mejora del funcionamiento social

Es importante puntualizar que la práctica de Yoga NO substituye ningún tratamiento médico, al contrario, se trata de una práctica complementaria al mismo y que debe realizarse siempre previa aprobación del doctor/a.

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