Yoga & Salud

El Yoga es una práctica milenaria que promueve la salud física y psicológica a través de las posiciones, la relajación, la respiración y la meditación.

Un diagnóstico, los síntomas de la enfermedad y los efectos secundarios de los tratamientos, suelen provocar un fuerte impacto tanto físico como psicológico en el paciente. El yoga, como la creciente evidencia clínica demuestra, es una practica que puede ayudar a gestionar esta complejidad, mejorando el bienestar y calidad de vida de la persona.

Durante la última década la investigación científica que demuestra los beneficios del yoga se ha triplicado (1) y, según el investigador y professor de la Harvard Medical School, el Dr. Sat Bir Singh Khalsa, el tamaño, la cantidad y calidad de los estudios  ha crecido exponencialmente en los últimos 5 años (2). Como consecuencia, la American Society of Clinical Oncology (ASCO) y la Society of Integrative Oncology (SIO) recomiendan esta practica para reducir la ansiedad, el estrés, la depresión, la alteración del ánimo y mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos. Prácticamente todos los centros clínicos relevantes de Estados Unidos ofrecen actualmente yoga a sus pacientes. A nivel europeo, desde que en 1998 el Instituto Karolinska realizase el primer estudio para valorar los beneficios del yoga, esta práctica se ha implantado en más de 150 hospitales de Suecia y Noruega. El NHS (Nacional Health Service británico) acaba de incorporarlo en 2019 a sus servicios. Otro ejemplo de la relevancia que esta práctica tiene en algunos entornos médicos es que, desde 2017, el Instituto Karolinska ofrece  una asignatura sobre yoga en los cursos de posgrado de su prestigiosa universidad médica.

El mayor estudio realizado hasta la fecha, presentado en el 47° encuentro anual de la American Society of Clinical Oncology por Lorenzo Cohen, Ph.D., profesor y director del Integrative Medicine Program de MD Anderson, demostró las mejoras que la práctica de Yoga reportó a un grupo de mujeres en fase I-III de cáncer de mama en comparación con un grupo que había realizado simples estiramientos (3):

  • Mayor regulación de las hormonas del estrés
  • Mayor regulación de las funciones físicas
  • Mejora de la calidad de vida y la salud en general
  • Menos fatiga
  • Aumento de las capacidades para encontrar sentido a la experiencia del cáncer y la propia vida
  • Mejora de las capacidades para continuar con su vida diaria.

Los beneficios en el ámbito hospitalario son tan claros que desde la Harvard Medical School  recomiendan a las aseguradoras sanitarias cubrir terapias de prevención de salud de bajo coste y evidencia probada como el Yoga. (4)

Gregory L. Stahl, Ph.D del Departamento de Anestesiología, Perioperatorio y Medicina del Dolor de la Harvard Medical School apunta al respecto: “Si tengo una herramienta en la medicina clínica que tiene muy pocos efectos secundarios y considerables beneficios, ¿por qué no debería utilizarla?” (5)

Entre los beneficios demostrados clínicamente en pacientes oncológicos se encuentran (todos ellos citados por el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, NY, EUA):

  • Reducción del estrés y la depresión
  • Reducción del miedo y la ansiedad
  • Mejora de la gestión de los diferentes síntomas psicológicos asociados
  • Reducción de la fatiga y los sofocos en la menopausia inducida
  • Aumento del vigor y del bienestar general
  • Estímulo del sistema inmunológico
  • Fortalecimiento y flexibilización de la musculatura y las articulaciones, reducción del dolor articular y aumento del rango de movimiento
  • Fortalecimiento del sistema óseo y estímulo de la creación de hueso de forma segura
  • Reducción de la inflamación y del dolor
  • Reducción del insomnio y de la medicación asociada
  • Aumento del consumo de oxígeno y de su circulación por el cuerpo
  • Relajación del sistema nervioso, fomento de la lucidez y de la fortaleza ante situaciones imprevistas o nuevas
  • Fortalecimiento de la mente, entrenándola a disminuir los pensamientos negativos y a aumentar los sentimientos de calma
  • Fomento de la autoconsciencia somática, educando en la experiencia del equilibrio y la calma, facilitando la identificación de síntomas potencialmente problemáticos
  • Fortalecimiento de la autoestima y mejora del estado de ánimo
  • Mejora de la calidad de vida
  • Aumento de la sensación de control sobre la enfermedad y sobre la propia vida
  • Mejora del funcionamiento social

La evidencia clínica demuestra que el yoga beneficia también las siguientes condiciones de salud (para más información sobre todas las condiciones y sus respectivos estudios, visitar la página web del Dr. McCall):

Ansiedad, asma, autismo, dolor de espalda, síndrome de fatiga crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, depresión, diabetes, epilepsia, fibromialgia, hemofilia, presión arterial alta, SIDA, enfermedad intestinal inflamatoria, insomnio, osteoporosis, dolor crónico, Parkinson, recuperación post-cirugía, esquizofrenia, esclerosis múltiple, etc…

Es importante puntualizar que la práctica de Yoga no substituye ningún tratamiento médico, al contrario, se trata de una práctica complementaria al mismo y que debe realizarse siempre previa aprobación del doctor/a.