Yoga & Ciencia

El Yoga es una práctica centenaria que promueve la salud física y psicológica a través de las posiciones, la relajación, la respiración y la meditación.

La evidencia clínica sobre sus efectos, aunque preliminar, ha sido suficiente para que el 90% de los Institutos Nacionales de Cáncer de los EEUU recomienden esta práctica. (datos del 2016)

Durante los últimos años la investigación científica que demuestra los beneficios del yoga se ha triplicado. Como consecuencia, la American Society of Clinical Oncology (ASCO) y la Society of Integrative Oncology (SIO) recomiendan esta practica para reducir la ansiedad, el estrés, la depresión, la alteración del ánimo y mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos. Prácticamente todos los centros clínicos relevantes de Estados Unidos ofrecen actualmente yoga a sus pacientes. A nivel europeo, desde que en 1998 el Instituto Karolinska realizase el primer estudio para valorar los beneficios del yoga, esta práctica se ha implantado en más de 150 hospitales de Suecia y Noruega. El NHS (Nacional Health Service británico) acaba de incorporarlo en 2019 como “prescripción social”. Otro ejemplo de la relevancia que el yoga empieza a tener en algunos entornos médicos es que, desde 2017, el Instituto Karolinska (Suecia), un de los mejores centros de ciencias de la salud del mundo, ofrece  una asignatura sobre yoga en los cursos de posgrado de su prestigiosa universidad.

El mayor estudio realizado hasta la fecha, presentado en el 47° encuentro anual de la American Society of Clinical Oncology por Lorenzo Cohen, Ph.D., profesor y director del Integrative Medicine Program de MD Anderson, demostró las mejoras que la práctica de Yoga reportó a un grupo de mujeres en fase I-III de cáncer de mama en comparación con un grupo que había realizado simples estiramientos:

  • Mayor regulación de las hormonas del estrés
  • Mayor regulación de las funciones físicas
  • Mejora de la calidad de vida y la salud en general
  • Menos fatiga
  • Aumento de las capacidades para encontrar sentido a la experiencia del cáncer y la propia vida
  • Mejora de las capacidades para continuar con la vida diaria.

La mejora de la salud general (física y psicológica) que esta práctica promueve ha hecho que la Harvard Medical School recomiende a las aseguradoras sanitarias cubrir terapias de prevención de salud de bajo coste y evidencia probada como el yoga.

Además, es una practica con un retorno altamente positivo a la inversión y, en consecuencia, con un gran potencial para ahorrar costes al sistema sanitario. La Harvard Medical School y el Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine del Massachusetts General Hospital, analizaron el consumo de recursos sanitarios de más de 13.000 personas. Durante 8 semanas el grupo de control practicó diferentes técnicas cuerpo-mente entre las que se encontraba el yoga. La investigación concluyó que el grupo que había seguido el programa utilizó un 43% menos los servicios sanitarios respecto el año anterior. Este hecho implicó un ahorro de entre $640 a $25,500 por paciente cada año.

Un ejemplo de la relevancia que la comunidad médica empieza a dar al yoga es la publicación del libro The Principles and Practice of Yoga in HealthCare (2016), un compendio editado, entre otros, por los doctores Lorenzo Cohen (Director del Departamento de Medicina Integrativa de la Universidad de Texas MD Anderson Cancer Center) y Sat Bir Sing Khalsa (neurocientífico y profesor de la Harvard Medical School). En él, 60 científicos analizan los estudios biomédicos que, aunque preliminares, demuestran el potencial del yoga para diferentes condiciones de salud (salud mental, condiciones músclo-esqueléticas y neurológicas, condiciones del sistema endocrino, condiciones cardio-respiratorias, cáncer y poblaciones especiales como pediatría, geriatría, obstetricia y ginecología, y el yoga como prevención)

El Memorial Sloan Kettering Cancer Center cita los beneficios con evidencia probada del yoga y sus respectivos estudios:

  • Reducción del estrés y la depresión
  • Reducción del miedo y la ansiedad
  • Mejora de la gestión de los diferentes síntomas psicológicos asociados
  • Reducción de la fatiga y los sofocos en la menopausia inducida
  • Aumento del vigor y del bienestar general
  • Estímulo del sistema inmunológico
  • Fortalecimiento y flexibilización de la musculatura y las articulaciones, reducción del dolor articular y aumento del rango de movimiento
  • Fortalecimiento del sistema óseo y estímulo de la creación de hueso de forma segura
  • Reducción de la inflamación y del dolor
  • Reducción del insomnio y de la medicación asociada
  • Aumento del consumo de oxígeno y de su circulación por el cuerpo
  • Relajación del sistema nervioso, fomento de la lucidez y de la fortaleza ante situaciones imprevistas o nuevas
  • Fortalecimiento de la mente, entrenándola a disminuir los pensamientos negativos y a aumentar los sentimientos de calma
  • Fomento de la autoconsciencia somática, educando en la experiencia del equilibrio y la calma, facilitando la identificación de síntomas potencialmente problemáticos
  • Fortalecimiento de la autoestima y mejora del estado de ánimo
  • Mejora de la calidad de vida
  • Aumento de la sensación de control sobre la enfermedad y sobre la propia vida
  • Mejora del funcionamiento social

El doctor McCall, médico internista experto en yoga y co-autor del libro The Principles and Practice of Yoga in HealthCare, enumera también una serie de condiciones de salud que el yoga tiene el potencial de mejorar y sus respectivos estudios: Ansiedad, asma, autismo, dolor de espalda, síndrome de fatiga crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, depresión, diabetes, epilepsia, fibromialgia, hemofilia, presión arterial alta, SIDA, enfermedad intestinal inflamatoria, insomnio, osteoporosis, dolor crónico, Parkinson, recuperación post-cirugía, esquizofrenia, esclerosis múltiple, etc…

Es importante puntualizar que la práctica de Yoga NO substituye ningún tratamiento médico, al contrario, se trata de una práctica complementaria al mismo y que debe realizarse siempre previa aprobación del doctor/a.

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